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Publicado por Kindergarten Cedros Norte Jun 8, 2020 12:12:00 PM

Cómo influye el amor de los padres en el desarrollo infantil

Todos vivimos una vida ocupada, estresante y tenemos un sinfín de preocupaciones como padres, pero está claro que una de las cosas más importantes que debemos hacer es detenernos y darles a nuestros hijos grandes muestras de amor.

La investigación en la última década destaca el vínculo entre el afecto de los padres en la infancia y la salud y la felicidad en el futuro de los hijos.

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La ciencia respalda la idea de que la calidez y el afecto expresados ​​por los padres a sus hijos desembocan en resultados positivos de por vida.

Una mayor autoestima y un mejor rendimiento académico en los hijos, así como una mejor comunicación entre padres e hijos y menos problemas psicológicos y de comportamiento se han relacionado con este tipo de afecto.

Por otro lado, los niños cuyos padres no son cariñosos tienden a tener una autoestima más baja y a ser más distanciados, agresivos y antisociales.

Varios estudios recientes destacan la importancia del afecto de los padres para la felicidad y el éxito de los niños.

En 2010, investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Duke descubrieron que los bebés con madres muy cariñosas y atentas crecen para convertirse en adultos más felices, más resistentes y menos ansiosos. En el estudio participaron 500 personas seguidas desde bebés hasta los 30 años.

Cuando los bebés tenían ocho meses, los psicólogos observaron las interacciones de sus madres con ellos mientras realizaban varias pruebas de desarrollo. Los psicólogos calificaron el afecto y el nivel de atención de la madre en una escala de cinco puntos, que iba de "negativo" a "extraordinario"

Casi el 10% de las madres mostró bajos niveles de afecto, el 85% una cantidad normal de afecto y aproximadamente el 6% mostró altos niveles de afecto.

30 años después, a esas mismas personas se les entrevistó acerca de su salud emocional. Los adultos cuyas madres les mostraron afecto "extraordinario" eran mucho menos propensos a sentirse ansiosos. Asimismo menos propensos a ser  hostiles, a sentirse angustiados al socializar o presentar síntomas psicosomáticos.

Los investigadores involucrados en este estudio concluyeron que la hormona oxitocina puede ser responsable de este efecto.

La oxitocina es una sustancia química  que se libera durante los momentos en que una persona siente amor y conexión. Se ha demostrado que ayuda a los padres a relacionarse con sus hijos, y también genera confianza. Tal vínculo probablemente hace que el cerebro la produzca, lo que fomenta emociones positivas.

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A continuación, un estudio en 2013 de la UCLA descubrió que el amor incondicional y el afecto de un padre pueden hacer que los niños se sientan más felices y presenten menos ansiedad. Esto ocurre porque su cerebro realmente se modifica como resultado del afecto.

Por otro lado, el impacto negativo del abuso infantil y la falta de afecto influye en los niños tanto mental como físicamente. Puede conducir a todo tipo de problemas de salud como emocionales a lo largo de sus vidas. 

Luego, en 2015, un estudio de la Universidad de Notre Dame concluyó que los niños que reciben afecto de sus padres eran más felices ya de adultos. Se encuestó a más de 600 adultos sobre cómo habían sido criados, incluido cuánto afecto físico recibieron.

Los adultos que informaron haber recibido más afecto en la infancia mostraron menos ansiedad y eran más compasivos en general. Aquéllos que dijeron haber recibido menos afecto tendieron a sentirse más incómodos en situaciones sociales y eran menos capaces de aceptar las perspectivas de otras personas.

Entonces, ¿cómo puedes ser más afectuoso con tus hijos?

1. Desde el momento en que recibas a tu bebé, sostenlo, tócalo y mécelo entre tus brazos.

Pasa muchos momentos preciosos acariciando a tu bebé para que tu piel pueda tocar la suya.

2. A medida que crezca, sé juguetona.

Hagan actividades divertidas como bailar juntos o jugar juegos simples, como pretender ser un monstruo de abrazos o besos.

3. Establece recordatorios para que te asegures de que abrazar sea parte de tu rutina diaria.

Si lo necesitas, entonces fija una alarma. O busca darles un abrazo a tus hijos durante ciertos momentos del día, como antes de que se vayan a la escuela, cuando lleguen a casa de la escuela y antes de que se acuesten.

4. Usa afecto al disciplinar a tu hijo.

Mientras le hables sobre lo que haya hecho mal, pon tu mano sobre su hombro y dale un abrazo al final de la conversación para asegurarte de que, incluso aunque no estés satisfecha con su comportamiento, sepa que lo amas. Si tu hijos golpea a su hermana o hermano, abrázalo y explícale que eso se siente mejor que golpear.

Finalmente, ten cuidado de no exagerar y empalagar a tus hijos. Respeta su nivel de comodidad individual y considera que esto cambiará a medida que transcurran por diferentes etapas.

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